Como si fuera posible morir


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Marisol Vera


Presentamos a continuación un fragmento de un poema de Marisol Vera, de Tampico, Tamaulipas, México.

COMO SI FUERA POSIBLE MORIR

Marisol Vera Guerra


II
.
aun las hienas de la estepa lloran
cuando el acero corta su pecho húmedo y caliente

manada de agujeros negros

brota una semilla
nueva como el odio
......................es el invierno
dirán las aves
en su lecho de corazones congelados



Vivaldi y Bach, los máximos exponentes del barroco


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presenta
Antonio Vivaldi y Johann Sebastian Bach 

|Pablo  Antúnez

                               
Dos genios: Antonio Vivaldi y Johann Sebastian Bach murieron un 28 de julio, el primero en 1741 y el segundo 9 años después.
Antonio Vivaldi
Ambos incluidos en las grandes enciclopedias de música. En las bibliotecas se ubican generalmente en los anaqueles que llevan una leyenda  “El barroco” o “La Música Barroca”
J. S. Bach

Los dos son considerados  como los máximos representantes de dicha época (barroca) en sus respectivas zonas de origen e influencia: Por un lado, Vivaldi, el cura rojo, para el barroco veneciano cuya propuesta musical es más vitalista y melódica. Por el otro, Johan Sebastian Bach para el barroco alemán, este último su música tiende a ser más racional.

Como es sabido, el barroco fue un periodo de la historia en la cultura occidental que produjo obras en el campo de la literatura, la escultura, la pintura, la arquitectura, la danza y la música. Abarca desde el año 1600 hasta el año 1750 aproximadamente. Generalmente se ubica entre el Renacimiento y el Neoclásico.






CUATRO ESTACIONES - ANTONIO VIVALDI








Brandenburg Concerto No. 3 In G Major -BACH





Una temporada en el Infierno


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Arthur Rimbaud

UNO DE LOS POEMAS QUE FORMA PARTE DEL MEMORABLE LIBRO DE RIMBAUD " UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO"




[Fragmento]


Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde corrían todos los vinos, donde se abrían todos los corazones.
Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié.
Yo me he armado contra la justicia.
Yo me he fugado. ¡Oh brujas, oh miseria, odio, mi tesoro fue confiado a vosotros!
Conseguí desvanecer en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre toda dicha, para estrangularla, salté con el ataque sordo del animal feroz.
Yo llamé a los verdugos para morir mordiendo la culata de sus fusiles. Invoqué a las plagas, para sofocarme con sangre, con arena. El infortunio fue mi dios. Yo me he tendido cuan largo era en el barro. Me he secado en la ráfaga del crimen. Y le he jugado malas pasadas a la locura.
Y la primavera me trajo la risa espantable del idiota.
Ahora bien, recientemente, como estuviera a punto de exhalar el último ¡cuac! pensé en buscar la llave del antiguo festín, en el que acaso recobrara el apetito.
Esa llave es la caridad. ¡Y tal inspiración demuestra que he soñado!
"Tú seguirás siendo una hiena, etc... declara el demonio que me coronó con tan amables amapolas. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y con tu egoísmo y con todos los pecados capitales".
¡Ah! ¡por demás los tengo! Pero, caro Satán, os conjuro a ello, ¡menos irritación en esos ojos! Y a la espera de las pocas y pequeñas cobardías que faltan, desprendo para vos, que amáis en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, unas cuantas páginas horrendas de mi carnet de condenado.














[Una Foto inédita de Rimbaud, de 26 años de edad]







Fuente: Wikipedia
Jean Nicolas Arthur Rimbaud was a French poet. Born in Charleville, Ardennes, he produced his best known works while still in his late teens—Victor Hugo described him at the time as "an infant Shakespeare"—and gave up creative writing altogether before the age of 21. As part of the decadent movement, Rimbaud influenced modern literature, music and art. He was known to have been a libertineand a restless soul, traveling extensively on three continents before his death from cancer less than a month after his 37th birthday.





METAMORFOSIS (CUENTO)

 A continuación compartimos con agrado un cuento de Vicente Vázquez un ciberescritor que comparte sus escritos por internet.

 [publicado por el peródico El Heraldo de Chiapas, México]


METAMORFOSIS
 Vicente Vázquez


Hermes, quien había tenido un día satisfactorio y lleno de exitosos logros, llegó a su casa sintiéndose realizado. Cenó y luego se fue a dormir con una sonrisa atrapada entre sus labios.

A la mañana del día siguiente, aún en su lecho, empezó a sentirse incómodo, abrió los ojos para ver qué era lo que le molestaba y grande fue su sorpresa, al darse cuenta que ahora no cabía en la cama. Durante la noche había crecido. Medía cuatro metros de estatura y luego comprobó que, como por arte de magia, toda su ropa se adaptaba a su nuevo tamaño.

Al salir a la calle la gente lo veía con sorpresa, pero como era conocido por la mayoría de los habitantes del lugar, su nueva dimensión no les causaba ningún temor. Su gran tamaño lo hacía descollar y al pasar, nadie se resistía a la tentación de voltear a verlo.

Él se sentía poderoso.

Después de varios días, la novedad de su sorpresivo e inusitado crecimiento iba pasando. La gente se acostumbra a todo y fue aceptado con naturalidad. Además se tenían noticias de que en varias poblaciones habían aparecido otras personas que de la noche a la mañana alcanzaron similar estatura, sin que nadie se pudiera explicar semejante prodigio.

Él era un fenómeno, pero al parecer no estaba solo.

Los habitantes del lugar, solían reunirse los domingos en un prado cercano para divertirse en concurridos días de campo que, incluían entre otros, almuerzos al aire libre, juegos de pelota, paseos a caballo o nadar en el cercano río. Ese domingo, también Hermes asistió, pues formaba parte de la comunidad y era admitido sin ningún recelo.

Alrededor del mediodía, el campo estaba muy concurrido y todo el mundo se divertía. De repente, en un extremo de la llanura, aparecieron una mujer y un hombre, de estatura similar a la de nuestro amigo, vestían disfraces parecidos a los de los súper héroes de los pasquines, avanzaban dando grandes voces, saltando y corriendo rumbo a donde estaban reunidos los pacíficos habitantes del pueblo. Quizás se trataba de dos de los gigantes de alguna localidad cercana. Y tal vez los vistosos disfraces del Hombre Araña y de La Mujer Maravilla, respondían a una intención lúdica y sin intención de causarle daño a nadie, pero los paseantes, inclusive el gigante local, se asustaron de tal manera que no se quedaron para averiguarlo y todos salieron en estampida, dejando abandonadas sus pertenencias. Sobre la grama quedaron diseminados: manteles, canastas, alimentos, juguetes...

Después del bochornoso incidente, Hermes se sentía mal; él también era un gigante, al igual que los dos intrusos que les arruinaron el paseo dominical y sin embargo no les había hecho frente, y ni siquiera se había quedado para averiguar cuáles eran sus intenciones, y por el contrario, había salido huyendo. La vergüenza lo estaba matando, así que decidió emprender una nueva huida: irse del pueblo hacia donde nadie lo conociera.

Emprendió el camino sin rumbo definido. Llegaría hasta un lugar que le pareciera apropiado y ahí iniciaría una nueva vida.

Caminaba por senderos poco transitados y pasara por donde pasara, a causa de su gran tamaño, la gente lo veía con asombro y curiosidad, pero debido a que se había regado la noticia de la existencia de varias personas de gran altura, no le temían. Al llegar a un cruce de caminos, encontró a una mujer que lloraba al lado de un microbús.

-¿Qué te pasa -le preguntó con genuino interés-, por qué lloras?

La mujer volteo a ver y tuvo que levantar la vista para encontrarse con los ojos de su interlocutor. Al hacerlo, mostró un rostro que revelaba las huellas inequívocas de haber recibido una paliza.

-Es que mi hombre -respondió en medio de lloriqueos intermitentes- me pegó.

-¡Qué desgraciado! -Dijo Hermes con indignación al ver el bello rostro de la mujer con varios moretes e inclusive un ojo rojo.

-Pero ¿por qué te hizo eso?

-Es que trabajo en una casa de citas, él es mi protector y cuando no hago lo que quiere o no le doy el dinero que gano, se enfurece y me pega. No es la primera vez que lo hace, pues con facilidad pierde los estribos.

-¡Qué desgraciado! -reiteró-. Te explota y todavía te pega. ¡Maldito!

La mujer al ver el interés y la indignación del hombrón por lo que le había sucedido, concibió una idea y esbozó, hasta donde le fue posible por el dolor, una deformada sonrisa.

-Mi nombre es Eduviges y tú me puedes ayudar a darle una buena lección. Una lección que no olvide en toda su desgraciada vida. Si lo haces, yo te quedaría muy agradecida y sabría cómo pagarte, tu tamaño no me asusta.

-¿En dónde está ese sinvergüenza? Dime en dónde es -se aventuró a decir.

-Yo te llevó -le dijo la mujer, señalando el microbús.

Ambos vieron el vehículo y por pequeño lapso se quedaron mudos.

-Ahí no quepo -dijo Hermes con la esperanza de no comprometerse en algo que no era de su incumbencia.

-Ese no es problema. Te acomodas en la parrilla -le señaló la parte superior del vehículo-, sé que será incómodo, pero es por corto tiempo.

A regañadientes, Hermes sin osar a negarse, se instaló sobre la armazón destinada para el trasporte de carga, la chica se colocó al volante y emprendieron camino hacia la mancebía.

A Hermes no le molestaba tanto la incomodidad ni el zarandeo del vehículo, como el tener que enfrentarse a un desconocido, que según dijo Eduviges, era un hombre violento y de malas entrañas.

El microbús continuó su marcha y el hombre de gran tamaño, con el paso del tiempo y el recorrido de cada kilómetro sentía que se encogía.

A cada momento el vehículo estaba más cerca de su destino y su cuerpo se reducía. De gigante de cuatro metros pasó a su tamaño original, y ahora, ya era un enano.

Al final, el vehículo se detuvo ante el burdel.

-Llegamos -dijo la mujer con emoción.

Hermes, que segundos antes ya era un émulo de pulgarcito, en ese instante se esfumó.

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010- VARGAS LLOSA

Mario Vargas Llosa recibe el premio Nobel de Literatura de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia.


Fuente: El país

Nada más acabar la ceremonia de la entrega de los Premios Nobel, hace unos minutos, la ministra española de Cultura, Ángeles González Sinde, nos dijo: “Qué hermoso, en la ceremonia se ha hablado español”.
Como si fuera simbólico, inmediatamente después salió del lugar de la ceremonia el traductor al sueco de Mario Vargas Llosa, Peter Landelius. “¡Fantástico. Vargas Llosa ha hecho que en la ceremonia se hable español!”. Después han salido del Concert Hall, detrás de la ministra y del traductor, el vicedirector de la Academia Española, José Antonio Pascual, y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Cafarel. Para ellos, como para el ministro peruano de Cultura, Juan Ossio, y para los peruanos y españoles que han seguido en este teatro y en los hoteles de la ciudad el desarrollo de la jornada, los ojos estuvieron fijos en Mario Vargas Llosa, peruano y español, que fue quien produjo esa incursión del español en la ceremonia del Nobel. Fue a las cinco y media en punto de la tarde. El académico, presidente del Comité Nobel, y miembro de la Academia Sueca, Per Wästberg, fue quien dijo: “Estimado Mario Vargas Llosa. Usted ha encapsulado la historia de la sociedad del siglo XX en una burbuja de imaginación. Esta se ha mantenido flotando en el aire durante 50 años y todavía reluce. La Academia Sueca le felicita”.
La sobriedad de la ceremonia, su hospitalaria puntualidad, no impidió que los aplausos españoles marcaran con una emoción especial el instante en que el Nobel de 2010 subrayara la obra ” poética y total” del autor de La ciudad y los perros.

A FONDO- PERIÓDICO CULTURAL

A Fondo:


Periódico cultural que se difunde por internet dirigido por el crítico de Arte, pintor, escultor, poeta, editor, cuentista, difusor de arte y cultura Fernando Andrade Cancino, Durango, Dgo., México.




Una crítica del arte y el periodismo cultural, sobre la creación artística, las instituciones culturales y la diversidad de públicos. 




El arte no es un conjunto de reglas, sino una sucesión de caprichos.
Fernando Andrade Cancino


liga:   afondo

CARTA DE DESPEDIDA_ARTHUR RIMBAUD Por Hazzel Yen

Fuente: Circulo de Poesía 
Presentamos a continuación, un texto de Hazzel Yen (Durango, 1987) que retoma el mito de Arthur Rimbaud desde un curioso entrecruzamiento genérico (ensayo, ficción, poesía). Actualmente Hazzel Yen es Actualmente es miembro del grupo literario SIGNOS, que reúne voces poetas jóvenes de Perú, Argentina, Brasil y México.


El siguiente ejercicio, es un intento ficticio por emular algún pasaje perdido, suscitado después de que Rimabud abandonó Europa, construido sobre algunas estructuras literarias  que aparecen en el libro “Una  temporada en el infierno”, del mismo Rimbaud  y tomando como punto de partida el estudio de Miller sobre el poeta.



PRÓLOGO

El siglo XIX, plagado por la incertidumbre del hombre que se pregunta su lugar en el universo, un siglo que presagia la muerte de Dios en la cosmovisión actual. El XIX fue un momento infestado por el progreso, repleto de revoluciones y guerras civiles que se venían arrastrando desde un siglo atrás, para ese tiempo, Europa ya era lo suficientemente vieja y había inyectado los corazones de sus habitantes con el tedio y la monotonía de los días. El pesimismo comenzaba a levantarse de entre los escombros de otras eras más gloriosas. La modernidad había llegado, y con ella se habían ido los últimos hombres dotados del aliento eterno.
Aparece Rimbaud  que como ángel caído, se precipita a nuestro infierno para tratar de salvarnos. Poeta, último de su especie, además vidente, dicen algunos, lo cierto, es que salvó a la literatura de repetirse a sí misma eternamente. Una Temporada en el infiernoaparece en 1873 y con ella, se abren las puertas definitivamente a lo que hoy identificamos como nuestro: El lenguaje literario.
El siguiente ejercicio, es un intento ficticio por emular algún pasaje perdido, suscitado después de que Rimabud abandonó Europa, construido sobre algunas estructuras literarias  que aparecen en el libro “Una  temporada en el infierno”, del mismo Rimbaud  y tomando como punto de partida el estudio de Miller sobre el poeta.

CARTA DE DESPEDIDA


¡Se han vuelto a encontrar!
¿Qué? La eternidad.
Es el sol mezclado en el mar
A Rimbaud.

Pequeño Arthur, dejaste vacía la habitación de los sueños donde radicaban todos nuestros demonios. Aún oigo tus cantos, tus silbidos y tus pasos. Las callejuelas empapadas de París, anidan en sus piedras, el eco de tus rezos malditos. Te marchaste sin volver la vista atrás. No pensaste en nadie más que en ti, alguna vez me dijiste: Mi jornada esta cumplida. Me voy de Europa. El aire marino quemará mis pulmones, los climas perdidos me curtirán[1].

¿Recuerdas cuando te conocí?, llevabas un sobrero de copa color cuervo, tu abrigo viejo y roído parecía pesar más que la cruz del profeta. En tus labios las imágenes de la vida parecían aliviarse. Yo caminaba sin rumbo, buscaba consuelo a mis pecados, nuestro encuentro fue predestinado por Satán.


Inevitablemente, mis ojos se cruzaron con tu rostro de ángel exiliado[2], los cabellos ensortijados al viento parecían diluirse con la luz del sol. Tus ojos azules empañados por el bálsamo del Ajenjo, reflejaban el hastío de respirar el aire putrefacto de esta ciudad. Resulta irónico recordar el pasado, ayer, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde corrían todos los vinos[3]la perspectiva ni el tiempo nos importaron jamás, desfallecíamos de cansancio en los cafés, para luego recibir el nuevo día embragados en un cuarto barato de hotel. En el tiempo en el que nuestras almas deambularon juntas por aquellos valles estériles, nunca te pregunté: ¿de dónde provenías?, ¿quién eras antes? Ahora que te has ido y te he buscado incansablemente, el rastro de tus huellas me llevo hasta Charleville, donde conocí a  tu madre, en una charla que sostuve con ella, me contó que una madrugada de un fatigado 20 de octubre de 1854, acometiste con llanto furioso contra la vida, la pobre mujer nunca comprendió porque un alumno ejemplar y dedicado, se tornó en un muchacho intolerable y burlesco en el que la vida se agolpaba con fuerza a los 16 años. Yo se el porque: fuiste el único rebelde de una sociedad putrefacta[4] nadie nos atrevimos a levantar la cara en los albores de esos tiempos, la mayor parte de los poetas franceses modernos han bebido de ti. Pero nadie ha logrado ir más allá[5]. Tu garganta inflamada por las llagas de la desesperación, al no sentir la libertad de la vida, gritó. Con el sonido de la pólvora el cielo volteo su rostro y te coronó como poeta vidente.  Insististe para que las visiones que te fueron entregadas, se amalgamaran al idioma, la lengua de Rebelais, se nutrió y renovó pantagruelicamente con los esputos que emanaron de tu boca, tu poesía salvó al francés, lengua execrable. Me dijiste alguna vez que Baudelaire fue el primer vidente, rey de los poetas, un verdadero Dios[6]. Te pudiera comparar alAlbatros, enorme ave, majestuosa en los cielos, pero en el mundo de los hombres sus alas de gigante le estorban el vuelo.


La arena hirviente del desierto, no tardó en invadir tu camino, a donde quiera que tus pasos aceleraran la marcha, se precipitaba el abismo. Estabas solo en este mundo, las quimeras habían sucumbido lapidadas por los hombres furiosos, sus cabezas destrozadas alcanzaron a fertilizar algunas almas, la tuya ya estaba colmada,  ¿Sigues siendo  el soñador y el poeta, el hombre que no sabe adaptarse a la vida, el hombre que cree en los milagros, que sigue buscando de una u otra forma el paraíso?[7]  Tal vez lo seas siempre. Con tu partida estrangulé lentamente todo aquello. Pues si la esperanza es lo último en morir, habrá que comenzar a asesinarla. Voy de aquí para allá y en la mano izquierda sostengo con ira un puñal, para desollar una a una las palabras de tu manuscrito “Una temporada en el infierno”, algunas veces restregué el libro abierto contra las éses que la sociedad pútrida.


Regreso de una jornada larga. Todas las dudas que plantaste en mi mente retumban en mis propios pasos, al borde de las lágrimas gritaste ¡Farsa continua! Mi inocencia me hará que llore, la vida es la farsa que todos debemos representar[8].

Hoy es 20 de octubre, fecha de tu aniversario. Arde una veladora en la catedral de los interminables laberintos, para guiar a tu espíritu que navega en el abismo. “Como un barco ebrio” me contestas:
¡He visto fermentar las ciénegas enormes, trampas donde se pudre entre los juncos todo un ceviathan, derrumbarse las aguas en medio de bonanzas a la lejana catapultarse a los abismos![9]

            Yo no se que pensar, el olor a leche agria revuelve mis viseras, el hedor de París se levanta como enjambre de moscas en busca de carne magra. He deambulado largas horas por los muelles, buscando marinos ebrios a quien entregar mi cuerpo, me he prostituido varias veces sin encontrar el perdón, he partido en busca del castigo a mis pensamientos malditos; parece inútil, mi espíritu ha quedado desmenbrado y estéril, tu partida arrancó de tajo lo que quedaba en mi pecho: Arterias, negrísimas venas y uno que otro trozo de algún músculo que no latía. Sigo caminando. A donde quiera que volteo me encuentro rodeado por montañas de espantapájaros. Gente con la que no siento nada en común, como tú, yo odio el lugar en que he nacido: y lo odiaré hasta el día de mi muerte[10] tal ves por eso te marchaste, dejaste como testamento tu poema “Mala Sangre”.

Tengo de mis ancestros galos los ojos
blancos y azules, la mentalidad mezquina y
la torpeza en la lucha (…)
los galos fueron los desolladores de
bestias, los incendiarios de hierba más ineptos
de su tiempo.
de ellos tengo la idolatría y el amor
del sacrilegio. ¡Oh! Todos los vicios, cólera,
injuria – magnifica la lujuria -; sobretodo
mentira y pereza.[11]

            Hace unos días, tuve noticias de ti, me entere por conducto de tu madre, que te encontrabas sumergido en algún paraje ardiente y desértico de Eden, bañado hasta las rodillas por la arena fulgurante que lo quema todo. También supe tu arribo a la costa Somalí después de desertar del ejército. Nunca comprendí en ti, esa desmesurada hambre por aventurarte y recorrer el mundo, querias deborarlo todo. Aquella tarde ante el crepúsculo como testigo te tomé de la mano, me soltaste violentamente y me dijiste:Tengo que viajar, distraer los encantamientos acumulados en mi cerebro.[12]

Al principio trate de seguir tu paso, incansable devorador de caminos y veredas, guiado bajo la noche por el ladrido de los perros que anuncian la entrada al infierno, cerveros voraces de insomnio anunciaban nuestro deambular con sus chillidos, cuales emisarios diabólicos de media noche. A tu lado casi encontré la muerte, lastima que no nos bautizaron en Roma con el don del desangramiento. Pronto, la enfermedad de mis pulmones, apartó tu sombra de mi rostro y me quedé sentado, aliviando el cansancio y curando las llagas otorgadas por las afiladas piedras de las veredas, esperé tu regreso, pensando en todo lo que me habias contado. La espera se tornó eterna, regresé a casa. Para mi asombro tu obra ya había invadido las librerías de las urbes. Como hiedra crecían en Europa los antiheroes, bufones imitadores de tu asco. Rebeldes contara el mundo que con los parpados pesados por el tedio y el hastío buscaban el olvido.

¡Y todavía en la vida! –
 ¡Si la condenación es eterna!
Un hombre que desea mutilarse
esta condenado, ¿No?
Yo me creo en el infierno, por tanto estoy allí, (…)[13]

Tus versos escritos en lengua maldita se tradujeron a muchos idiomas, y no supiste nada. Tal vez el huir del mundo, salvó tu alma, pues ya habías escrito todo lo que esta sucediendo.

¿Qué era yo en el siglo pasado? Solo hoy puedo
encontrarme[14]

Mis pasos se desvanecen sobre el pavimento. La mirada levita más allá de las cabezas de aquellos que huyen al tiempo, la fragilidad de las pupilas colapsan contra el fulgor endemoniado del crepúsculo, el sol se ha podrido, sus rayos enfermos corrompen las imágenes que tocan, convirtiéndolas en sombras, no hay respuestas, las preguntas se agolpan, como la sangre en mi pecho, como el hedor de la vida en mi nariz, se acumulan ante mis ojos imágenes fantasmales e indescifrables… No hay respuesta, te has marchado. ¿Por qué causaste la herida? ¿Dónde quedó empañada la memoria?
Me despido de ti  pequeño Arthur, yo también me marcho.

Una sensación recurrente: la pesadez de mi alma evapora mi cuerpo, todo se detiene por un instante. Las plantas de los pies en el borde, el suelo debajo de mi gotea, comienzo a caer. Una vez dentro es difícil darse cuenta que se esta ahí; los demonios del abismo seducen, buscan entrañas para devorar, se mecen en silencio bajo la cama, esperando la señal. Todo lo que recuerdo es una mancha roja que se extiende sigilosamente a lo largo del piso, casquetes humeantes, y el sulfurante olor de la pólvora entremezclado con la dulzura de la sangre.



BIBLIOGRAFÍA

*  Una Temporada en el Infierno, Rimbaud Arthur, La Nave de los Locos, edición bilingüe, México 1981
*  El tiempo de los asesinos, un estudio sobre Rimbaud, Miller Henry, alianza Editorial, Madrid 1983
*  Los poetas malditos, Verlaine Paul, Edición de Rafael Sender, Icaria Barcelona 1980.




[1] Los poetas malditos, Paul Verlaine, edición de Rafael Sender , Barcelona 1980 Pág. 57
[2] Los poetas malditos, Paul Verlaine, edición de Rafael Sender , Barcelona 1980 Pág. 31
[3] Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud, La nave de los locos, Edición bilingüe, México 1981, Pág. 13.
[4] El tiempo de los asesinos, Miller Henry, alianza Editorial, Madrid 1983, Pág. 9
[5] Ídem, Pág. 8
[6] Una temporada en el infierno, Rimbaud, Arthur, Edición bilingüe, México 1981, Pág. 107
[7] El tiempo de los asesinos, Miller Henry, alianza Editorial, Madrid 1983 Pág. 17-18
[8] Una temporada en el infierno, Rimbaud Arthur, Edición bilingüe, México 1981 Pág. 31
[9] Los poetas malditos, Paul Verlaine, edición de Rafael Sender , Barcelona 1980 Pág. 47
[10]El tiempo de los asesinos, Miller Henry, alianza Editorial, Madrid 1983 Pág. 20
[11]Una temporada en el infierno, Rimbaud Arthur, Edición bilingüe, México 1981 Pág. 15
[12] Ídem, Pág. 73
[13] Una temporada en el infierno, Rimbaud Arthur, Edición bilingüe, México 1981 Pág. 33
[14] Ídem Pág. 19


viento-jaguares

OBRA LÁGRIMAS DE PECES GANA PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA


RECORTES DE PERIÓDICOS

A fondo
 

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COMUNICADO DE LA COMISIÓN ORGANIZADORA DEL
Concurso Internacional de Poesía Atiniense 2010 


Es para mí, para el Equipo Editor, para la Comisión Organizadora, para el Comité de Evaluación, y para el Honorable Jurado Internacional, anunciarles que tras una exhaustiva, minuciosa y candente evaluación final, el Honorable Jurado ha determinado, en forma inapelable, que las siguientes obras literarias han resultado acreedoras de los  premios

Angel Pablo Pinazo Astudillo
Director





1er. PREMIO.“ TANGO” ,del poeta Héctor Edgardo Sánchez
Mar del Plata – Argentina

2do. PREMIO 
“NOCHES EN SILENCIO”de la poetisa Andrea Martin
Mar del Plata – Argentina

3er PREMIO
“LÁGRIMAS DE PECES”Pablo M. Antúnez
Durango – México





1ra. MENCIÓN DE HONOR
“FRENTE AL ESPEJO”de la poetisa María Magalí F. Baladrón Zeeh
de Pereiro de Aguiar – Ourense – España

2da. MENCIÓN DE HONOR
“INTERROGACIÓN”
de la poetisa Blanca Helena Muñoz de Escobar
Cali – Colombia

3ra. MENCIÓN DE HONOR

“AMOR BELIGERANTE”
del poeta Juan Miguel Cruz Suárez
La Habana – Cuba

4ta. MENCIÓN DE HONOR
“CASI LUNA”de la poetisa Elena Nilda Pahl
Río Cuarto – Córdoba – Argentina

5ta. MENCIÓN DE HONOR
“HABÍA POESÍA”del poeta David Israel Lecona Rodríguez
México , D.F – México


El Comité Organizador tiene el enorme placer  de anunciar a los 
               MIEMBROS DEL HONORABLE JURADO
                                                         del
 1er. CONCURSO LITERARIO DE POESIA ATINIENSE – 2010
                                        “ATINA ARGENTINA”
1.- CAROLINA GONZALEZ VELASQUEZ – IQUIQUE – CHILE
2.- LILIANA VARELA – BUENOS AIRES – ARGENTINA: (Argentina) 
3.- ANTONIETA ELIAS MANZIERI – SAO PAULO – BRASIL 
4.- EMILIO  PÉREZ DELGADO – GIRONA – ESPAÑA
5.- BENEDICTO GONZALEZ VARGAS – SANTIAGO – CHILE – 

DE LOS PARTICIPANTES